The Man Who Surprised Everyone: Fábulas y señalamientos

Por Alonso Aguilar

Estos productos comunicativos han sido escritos por profesionales costarricenses que han participado en el Laboratorio de crítica cinematográfica del CRFIC. Las opiniones aquí reflejadas son exclusivas de los críticos y no necesariamente representan la posición del festival.

El folclor se define como aquellas expresiones culturales compartidas en comunidad. Sea a través de la danza, el canto o las leyendas, este conjunto de tradiciones suele responder a valores sobre los que se construye una identidad colectiva. Su manutención, entonces, propone un conflicto entre la preservación de un bagaje histórico y la adaptación a tiempos más inclusivos.

 

The Man Who Surprised Everyone (2018), filme ruso del dúo de realizadores Natalya Merkulova y Alexey Chupov, toma esta dicotomía como su eje central, y la retrata a través de su reapropiación contemporánea de un cuento de hadas folclórico.

 

El filme se centra en la transformación de Egor (Evgeniy Tsyganov), un hombre que a todas luces se moldea según los estándares hegemónicos de masculinidad, desde su viril trabajo de guarda forestal hasta su grata imagen como padre de familia y modelo para la comunidad. Cuando se ve enfrentado con un nada alentador diagnóstico sobre su salud, el protagonista, para sorpresa de todos, toma una decisión sobre su identidad que rompe con el status quo a su alrededor.

 

Inspirado en un cuento siberiano sobre un hombre que engaña a la muerte al disfrazarse de mujer, Egor decide replicar esta táctica y vivir en convivencia total con elementos tradicionalmente asociados a “lo femenino”.

 

Es a partir de este momento que la película exhibe su ambiciosa propuesta conceptual, donde la denuncia de un tema actual (como lo es la flagrante homofobia en el país ex-soviético) se formula desde la estructura narrativa de un mito centenario.

 

Si bien la intención por sí sola es un acto de valentía, particularmente en un contexto infame por su represión como lo es la presidencia de Putin, la propuesta de Merkulova y Chupov cuenta con limitantes que mitigan la potencia del material.

 

En cuanto a la caracterización, el tratamiento aséptico que toma la película crea una barrera importante, ya que en sintonía con el cuento que referencia, los personajes no evocan matices más allá del bosquejo.

 

La empatía existe por el mero hecho de mostrar repudiables actos de discriminación, pero el estoicismo exacerbado del protagonista por momentos hace ver su toma de decisiones como un accionar arbitrario; un ideal romantizado a merced de lo que el guion busque señalar.

 

Lo mismo se puede decir de la fría propuesta formal, que con sus silencios prolongados y tomas estáticas evoca esa desolación tan rusa que permea la mayoría de cine arte que actualmente sale de esa nación, pero que por momentos evoca ese mismo sentir de ser infundado; de apelar a un tipo de reacción por mera referencia (al cine de Andrei Zvyagintsev, principalmente), sin el compromiso necesario para hacerla sentir vivida.  

 

La historia que The Man Who Surprised Everyone relata indudablemente es relevante por los paralelismos que propone con la realidad y la discusión que genera, pero a diferencia de su protagonista, su representación no termina de apropiar el fervor interno bajo el gélido exterior.

 

PAÍS: Estonia, Francia, Rusia

Año: 2018

Título original: The man who surprised everyone

DIRECCIÓN: Natalya Merkulova y Alexey Chupov

Etiquetas: 
7CRFIC, Crítica