Una pupa en mutación o el secreto de los cambios invisibles de la estatuilla del 7CRFIC

  • La estatuilla del CRFIC representa la metamorfosis de una pupa a una mariposa.
  • Jonathan Torres es el creador de la escultura entregada a los ganadores de las últimas dos ediciones del CRFIC.
     

En su casa-taller, ubicada en la calle principal que va hacia San Rafael Abajo de Desamparados,  Jonathan Torres, escultor de la actual estatuilla del Costa Rica Festival Internacional de Cine (7CRFIC), está rodeado de máquinas, herramientas, piezas y piecitas, para desarmar y armar obras de arte visual.

El espacio donde habita y crea con material electrónico de desecho  -como si fuera una especie de Dr. Frankenstein contemporáneo-, colinda con el río Tiribí y la vegetación espesa se asoma por la ventana de la habitación en la que conviven la cocina y la cama.

A Torres le fue asignado desde la sexta edición del Festival en 2017, la creación de la estatuilla del CRFIC, otorgada por jurados constituidos por especialistas cinematográficos de renombre, tanto internacionales como nacionales.

En las dos últimas ediciones del CRFIC, Torres ha dado a luz, a partir de desechos, el galardón físico para los ganadores de la Competencia centroamericana de largometraje, la Competencia costarricense de largometraje y la Competencia costarricense de cortometraje.

La estatuilla es la representación de una pupa de una mariposa, creada con trozos de madera de cocobolo rescatado y aluminio sobrante, encontrado por ahí cuando el escultor sale a cazar materiales.

Así, la metamorfosis del monstruoso gusano hacia el frágil y hermoso insecto alado -que en la realidad permanece oculta por los designios de la naturaleza-, deja de ser un misterio.

Este año, el galardón que los ganadores de las secciones competitivas se llevan a su entorno cotidiano e íntimo, quedará como testimonio de un arte cinematográfico realizado con sensibilidad y pertinencia estética y temática, puestas en valor por los jurados.

Lo que quizá desconocerán los premiados es que esa pupa sufrió una pequeña transformación, casi imperceptible, entre la estatuilla hecha en 2017 y la de la sétima edición, pues Torres introdujo en la obra detalles antes inexistentes, para que vaya mutando.

“Me gusta que las cosas muten en el tiempo”, dice el artista visual, “que hayan cambios, que no sea estático”.

Torres asumió la tarea creativa con la intención secreta y silenciosa de que, si continuaba siendo la estatuilla del CRFIC por varios años, se iría transformando permanentemente.

“Por eso propuse al Festival la metamorfosis de la mariposa; me parecía interesante que eventualmente, aunque fuera invisible, tuviera pequeños cambios”, detalló el escultor.

Con soplete para soldar, sierra de calar joyería, esmeril de banco, sierra cinta, alicates y  dobladoras, entre otras herramientas, Torres va formando la pupa, a la cual este año, además de variarle las venaciones a las alas, le cambió el patrón al gusano y lo agrandó un poco.

La obra final es una crisálida transparente con forma de un prisma irregular, que no está apoyada en una base sólida y densa.

“Propuse que fuera una pupa transparente, que dejara ver el proceso de metamorfosis;   para mí tenía coherencia con el proceso de cinematografía, en la medida en que siempre es cambiante”, precisó.

El propósito del artista es que la pieza tenga muchas capas de información y que se vaya transformando a los ojos de los humanos; “que yo pueda ver hacia adentro y ver lo que está pasando ahí”.

Aunque no había reflexionado si posee algún sentido simbólico el que los premiados se llevan a su casa la estatuilla del CRFIC creada por él, Torres reconoce que se siente muy honrado de que la organización le diera la tarea de crear la escultura.

Esto, por cuanto “le encanta” el cine -y la literatura- de ciencia ficción, sobre todo clásicos como 2001: Odisea del espacio 2001, de Stanley Kubrick, y la saga de Alien, al estar relacionada con la inteligencia artificial.

“En esa línea me enviajo más”, reconoció Torres, como le ocurre con la novela Frankenstein o el modermo prometeo de Mary Shelley, que en estos días está leyendo.  

La sétima edición del CRFIC arranca la noche del jueves 28 de marzo y se extenderá al 6 de abril en 15 sedes ubicadas en San José, Cartago, Jacó, San Carlos, San Ramón, Grecia, Liberia y Pérez Zeledón.

 

 

Sedes

Sala principal Cine Magaly, SJO
Salita pequeña Cine Magaly, SJO
Teatro de la Aduana, SJO
Sala Garbo, SJO
Plaza Mayor de las Ruinas, Cartago
CCM Cinemas Plaza Coral, Jacó
CCM Cinemas, San Ramón
CCM Cinemas, San Carlos
Multicines Liberia, Liberia
Multicinemas, Pérez Zeledón
Citicinemas Plaza Grecia, Grecia

Sala Gómez Miralles del Centro de Cine (actividades de industria y formación)
“El Farolito” del Centro Cultural de España en CR (actividades de formación)
Casa Caníbal del Centro Cultural de España en CR (actividades de formación)
Casa Camanance (actividades de formación)

 

 

Precio de las entradas

¢ 2000 general

¢ 1500 estudiantes

Entrada gratuita ciudadanos de oro

Las proyecciones en Plaza mayor de las Ruinas de Cartago son gratuitas

 

Venta de boletos

Venta de boletos en línea para las sedes de San José en www.costaricacinefest.go.cr y www.yappexperience.com. Se aceptan tarjetas de crédito y débito.

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