Michael Silva, actor de El cristo ciego: “Es muy complejo estar quieto y a la vez narrar”

Michael Silva inició su carrera como actor en Chile desde muy joven y pronto se convirtió en una de las grandes promesas de su país. Recientemente se le concedió el reconocimiento como actor revelación en los Premios Caleuche tras su participación en “Neruda” y en “El Cristo ciego”. Esta última la protagonizó siendo el único actor profesional del elenco, experiencia que le cambió su visión sobre la dirección actoral de una película.

¿Cómo fue tu proceso de involucramiento con la producción?

Christopher, que es el guionista y el director de “El Cristo ciego”, me contactó por medio de un amigo, un actor, porque estaba buscando a una persona que de alguna forma tuviera relación con los temas por los que atravesaba el personaje, que además lleva mi propio nombre. El guión me pareció muy atractivo, especialmente me atrajo que actuaban personas que no tenían estudios en actuación. La historia pasaba en el norte, en un desierto muy cerca de donde también viví; era una realidad que conocía. Conversamos harto rato hasta que se decidió que íbamos a trabajar juntos. Empezamos a hacer trabajo de cámara, fuimos al norte antes de rodar. Junto a ellos empezamos a construir el lenguaje de la película: pasamos tiempo con las personas para conocerlos y hacer trabajos con ellos sobre el ritmo, texturas y tratamiento de la película. El rodaje duró unas cinco semanas en varias localidades y, personalmente, nunca teniendo completamente claro qué era lo que tenía que hacer.

Tu personaje tiene muy pocos diálogos y, además, transmite el misticismo con muy poca gestualidad ¿Cómo te planteaste esto a partir de la actuación?

Cuando uno como actor no sabe muy bien qué hacer, tiene que ir a la tranquilidad, y algo que yo tenía muy claro era que no sabía cómo hacerlo. Christopher nos propuso eso, que con lo mínimo pudiéramos ser profundos. Quería que con lo simple, no simplón, porque no es lo mismo, lográramos la profundidad del rol. Por eso existía una economía de acciones y de gestos que no anula el cuerpo sino que buscaba que el espectador entrara a través de la mirada. Eso motiva también que se vea la película desde la quietud, escuchando, y en un proceso interno constante que no es nada fácil. Eso también fue difícil para quienes no eran actores, implicó un proceso de meses en casting. Como actor es muy complejo estar quieto y a la vez narrar.

Hay constantes analogías bíblicas: el peregrinaje que hace el personaje, el desierto y las estructura narrativa con base en la “parábola” ¿Cómo interioriza esa carga simbólica como actor?

Yo comúnmente leo la Biblia, así que tenía un acercamiento a esas figuras o analogías: el pueblo, el desierto, la sanidad, las parábolas. Christopher tal vez sin darse cuenta hace paralelismos con la Biblia. La Biblia habla de un Dios y la película sigue a este mecánico que busca encontrar a Dios dentro de sí mismo, es una historia mucho más humanista y no cristiana.  Para poder acercarme el personaje sí tuve presente esa figura de Jesús, tuve presente el Jesús de Pier Paolo Pasolini en la película “El evangelio según San Mateo”. Pero más que tomar referencias, me dejé llevar por el guión y por Christopher. Entre tanta cosa que uno no entiende y que expresa sin saber, se forma lo que se ve, uno no tiene mucho control de eso.

En algún momento se relaciona ese Dios interno, individual, con la sanación ¿Eso te parece aplicable en la vida?

Yo no le creo para nada. Creo que las personas somos torpes, limitadas, finitas y perversas, pero con la capacidad de hacer el bien. Yo quiero a las personas, pero no creo que el hombre pueda hacer algo solo por sí mismo. Yo soy creyente y desde mis creencias considero que hay una categoría más arriba, a diferencia del personaje ahí está mi esperanza. Tampoco creo que sea una película religiosa, creo que se aprovecha ese peregrinaje para hablar de un espacio de Chile que por lo general no es conocido, que nosotros mismos marginamos porque no queremos hacernos cargo y plantea otra visión de la fe.

Hay una reconciliación al final…

El final es ese y no es ese también. Yo creo que termina en una pregunta, que considero tiene miles de respuestas, depende de quién vea la película. Mucha gente ha dicho “se fue e hizo su vida familiar” y otros dicen “empezó a hacer un viaje más espiritual”. Hay validez en todas interpretaciones, el mismo lenguaje de la película permite que el espectador sea más activo. Te invita a hacerte muchas preguntas.