Entrevista a la vietnamita Ash Mayfair, directora de The Third Wife: “si vives en una sociedad patriarcal, todos los géneros sufren”

The Third Wife (La tercera esposa), ópera prima de la directora y guionista vietnamita Ash Mayfair, habla sobre tradiciones en las que, para ella, no hay víctimas ni perpetradores, puesto que en una sociedad patriarcal todos los géneros sufren.

En entrevista con el CRFIC, Mayfair aboga por la libertad e igualdad de las mujeres, motivación que la llevó a realizar su primer película que retrata una familia como la suya, en cuyo seno las bisabuelas, abuelas, madres e hijas debían contraer matrimonio convenido para ser esposas sumisas, tener hijos, preferiblemente varones, y hasta pagar deudas.

De este modo, la poligamia del siglo XIX nombraba a cada concubina como la primera, segunda, tercera, cuarta esposa y así sucesivamente.   

Para Mayfair la emancipación es posible, y empieza con el acto desafiante de una de las hijas de la película, quien en su infancia decide cortarse el cabello y tirarlo en el río para que fluya libre.

The Third Wife es una película sobre tradiciones y estructuras patriarcales, ¿por qué quiso contar esta historia con esas temáticas?

Son temas importantes sobre los que hay que hablar, especialmente en la actualidad, aún cuando la película está situada en el siglo XIX. Pienso que el problema de los derechos de las mujeres es muy relevante, especialmente en el arte y para las mujeres directoras, que están dando un paso hacia adelante para contar más historias sobre mujeres y su derecho de tener la libertad de ser ciudadanas en igualdad de condiciones a todos los otros géneros. Crecí en una familia en Vietnam y los personajes están inspirados en los miembros de mi familia, en mi bisabuela, abuela y madre. Es algo que vemos muy seguido.

¿Aún en el siglo XXI de la manera en que usted lo retrata en su película?

AM: La película está ambientada en el siglo XIX pero aún ahora en las sociedades modernas, en muchos países, las niñas son forzadas a contraer matrimonios arreglados. Esa es la motivación política para crear la película. Adicionalmente es un filme muy personal, es la historia de mi familia; crecí conociendo a estas personas, entonces quise hacer mi primer película sobre ellas.

¿La historia de su familia es como la representó (en la película)?

AM: Mi bisabuela vivió como una de las muchas esposas de mi bisabuelo en el siglo XIX. El personaje de la hija en la película es mi abuela, con la que aún vivo en Vietnam. Son historias que heredé de una larga tradición, que no es buena, es una tradición que intentamos combatir. La manera en que las mujeres son tratadas en la sociedad es algo en contra de lo que debemos pelear nosotras, como artistas y como mujeres contemporáneas.

¿Ese tipo de tradiciones aún cruza toda la sociedad vietnamita, todas las clases sociales?

AM: La poligamia era legal hasta el siglo XX y ahora es ilegal, pero en algunos pueblos remotos se practica. Cuando empecé a hacer el filme y reuní a todo el equipo, era incontable el número de veces que las personas se acercaban y me decían que sus madres eran las terceras esposas: las abuelas, las nanas, las madres que tuvieron un matrimonio arreglado. Y me di cuenta que aunque es la historia de una familia es un problema social más amplio.

La película se llama The Third Wife, ¿es la forma de nombrar a las concubinas?

AM: Es la forma general de nombrarlas: primera, segunda, tercera, cuarta. Usualmente solo la primera era una pareja escogida por el esposo dueño de la casa, y las subsecuentes, con frecuencia más pobres y jóvenes, eran escogidas para pagar una deuda o para tener más hijos. De hecho, históricamente las primeras esposas eran las que escogían a las otras esposas. Así que las mujeres no dejan de ser culpables de esta situación. Las mujeres contribuían con este problema.  

La película tiene un lenguaje visual muy poético, particularmente en su diseño del arte y vestuario.

AM: Fue muy simple crearlo porque es la forma en que vestían y dónde vivían. Traté de traer lo más posible las características históricas, pero también la naturaleza le da forma, porque la casa y el set están en medio de la montaña y no hay gente alrededor. Y sobre la parte visual, crecí amando la acuarela, especialmente, y era algo que realmente quería traer al arte visual de la película; entonces, la única guía que le dí al cinematógrafo era que quería que cada escena se viera como una acuarela.

La cultura de la seda es una narrativa que corre en paralelo en la película, ¿podría comentarnos al respecto?

AM: Fue muy interesante porque no escribí sobre eso en el guion. Yo quería una atmósfera y una vestimenta muy auténticas, así que buscamos ropa hecha en seda y a mano y solo es manufacturada de esta forma en pequeños pueblos en Vietnam. En el proceso de la búsqueda me enamoré de estos pequeños pueblos en donde cotidianamente crían las pupas, cocinan la seda, la tejen, y eso se convirtió naturalmente en el corazón de la historia conforme se desarrollaba el filme, pues cabía con la forma en que las mujeres vivían en ese período, las escogencias y las opciones disponibles para las mujeres. También representa el ciclo de la vida y la muerte, pues están muy relacionadas la una con la otra, como el gusano de la seda que viene de lo primitivo e inocente y luego crece y se transforma en una bella mariposa. Proviene de la muerte de su antiguo estado para crear uno nuevo.

Es una metáfora...

AM: Y es una bella imagen, que se relaciona con el vestuario y el cabello, y a la vez con el agua, cuando las mujeres lavan la seda, y luego la tejen, para finalmente colgarla en la orilla del río. Y todo es hecho por mujeres.

La película se detiene y retrata ciertas características de las mujeres como la menstruación, el embarazo...

AM: Es el corazón de la película, el cómo las mujeres vivían en esa época. Había poco que hacer para las mujeres más que crecer, convertirse en esposas y criar a sus hijos. Para mí ese proceso, la celebración del pasaje femenino, es muy importante. Es importante crecer de niña a adulta, el proceso de pubertad, la menstruación, convertirse en esposa y luego madre, estar embarazada y parir, mostrar todo eso en la pantalla; así como una niña creciendo y experimentando el crecimiento emocional, con su sensualidad, su investigación de a quién ama y desea. Hablar sobre la femineidad fue muy natural y vino con la historia y los personajes.

La película muestra la sororidad entre las concubinas, de un modo amoroso, sin celos, por ejemplo.

AM: Es complejo, porque no creo que la armonía y los celos sean naturales, sino que es una combinación de ambas. Creo que la primera esposa tiene sentimientos sobre su incapacidad de tener un hijo (varón) y las otras de tener más hijos. Hay una jerarquía familiar entre las mujeres, hay mucha obediencia. Pero debajo de eso está el deseo por la libertad personal, especialmente cuando la tercera esposa se enamora de la segunda esposa y se lo expresa e intenta salirse del lugar que le toca. Hay un sentimiento sutil y subterráneo de competencia.

Pero lo retrata en otros términos. Es muy común oír decir en forma negativa que las mujeres somos muy competitivas entre nosotras.

AM: Yo no creo en eso. La competencia entre las mujeres ni siquiera debería considerarse. La competencia se da más entre todos los géneros. En los lugares de trabajo las mujeres no son pagadas como los hombres. Es un problema legal y político. Tenemos que aprobar leyes para que hombres y mujeres sean pagados de la misma manera. Pienso que las mujeres trabajan de forma distinta, y cuando la mujer se comporta como un hombre en un hábitat social particular es cuando tenemos comentarios sobre la forma competitiva con que se desempeña. Si un hombre se comporta de la misma forma no sufre críticas. Debemos verlo desde otros ángulos. Si a las mujeres se les proveyera de las bases para hacer un trabajo en la forma en que saben hacerlo, no habría estos problemas.

¿Por qué escogió contar la historia a través de los ojos de la tercera esposa?

AM: Porque es el personaje principal. Quería llevar a la audiencia a este mundo y la familia a través del punto de vista de alguien que es nuevo, porque el público también es nuevo. Afuera de mi familia y de las familias de Vietnam, las audiencias no van a entender lo que significa vivir en esta sociedad. Quería traer este conocimiento a las personas en todos lados, para que supieran qué significa vivir en los zapatos de esta mujer joven que es forzada a esta situación.

¿Qué pasa con los hombres en la película? A mi modo de ver representan la estructura de la cual no estamos conscientes, pero están ahí sin ser el centro de la historia.   

AM: Hay ciertos valores en los personajes principales (hombres), particularmente porque representan las tradiciones relacionadas con la riqueza y el poder y el patriarcado en el que viven estas mujeres, pero es importante ver que tampoco son felices. De hecho pienso que sufren mucho, por ejemplo, el hijo tampoco es feliz porque él también tiene que seguir las tradiciones que la sociedad le impone y no puede amar a quien escoja. Desde mi punto de vista, las mujeres no son las víctimas, pero los hombres no son los perpetradores, porque si vives en una sociedad patriarcal, todos los géneros sufren. Ese es el punto de la película, que la igualdad para las mujeres no significa que gobernarán sobre los hombres, sino que todos los géneros podrán alcanzar la libertad personal.

La escena final de la niña cortándose el pelo es la emancipación de la mujer.

AM: Exacto. Ella es una niña y es la forma de mostrar que es un paso pequeño hacia el control de su vida, su cuerpo y destino. Para mí el verdadero final de la película es ese. A veces esas decisiones son trágicas como en el caso de May, el personaje principal. La segunda y primer esposa escogen continuar viviendo en esa sociedad porque es lo que saben y lo que creen que es hermoso, pero las jóvenes generaciones pueden escoger distinto y hacer la diferencia. No se si te percataste, pero la niña que se corta el cabello vuelve a ver al público.

Con una mirada potente.

AM: Esa soy yo tratando de decir que ahora depende de nosotras.

 

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